Equipo corporativo resolviendo un reto comunitario en Bogotá

Cerrar la brecha de talento con aprendizaje con propósito

Si el déficit de talento pertinente ya toca la puerta de tu comité directivo, no estás solo: en Bogotá, el 14 % de las empresas declara dificultades para encontrar el talento requerido, un reto que se eleva a 36,7 % en las grandes. La buena noticia es que no tienes que “comprar” todo ese talento: puedes producirlo al interior, mediante experiencias de aprendizaje con propósito que transforman equipos mientras resuelven problemas reales del entorno

Un banco de hojas de vida no resuelve el desalineamiento entre habilidades y estrategia. Ese desajuste se expresa en vacantes críticas sin cubrir, tiempos de onboarding largos y decisiones lentas que encarecen la operación. En Bogotá, la adopción tecnológica sigue siendo baja (solo 28 % reporta niveles altos o muy altos), mientras que las empresas que innovan logran hasta 3 veces más ventas y emplean casi 3 veces más personas: sin talento pertinente, es imposible capturar ese valor.

Clave directiva

Trata el talento como un sistema de producción, no solo de adquisición. Eso exige mapear brechas por rol crítico y alinear el desarrollo a los resultados de negocio (productividad, time-to-value, calidad y NPS interno).

Imagina un laboratorio vivo donde tus equipos aprenden en contexto, enfrentando desafíos reales de comunidades vulnerables vinculadas a tu cadena de valor. Ese es el corazón del aprendizaje con propósito de Sibyl: proyectos orientados a la acción que integran power skills (trabajo en equipo, liderazgo, servicio, resolución de problemas) con habilidades técnicas priorizadas por el negocio. Este enfoque no solo cierra brechas; construye pertenencia y sentido. Cuando un equipo ve que su aprendizaje mejora la vida de otros y, a la vez, acelera indicadores de negocio, la cultura cambia: el trabajo se vuelve una palanca de transformación y no un trámite más.

Un equipo es como un diapasón; cuando lo haces vibrar con un propósito concreto, afina sus capacidades y resuena en toda la organización.

El mercado laboral es cambiante como la marea. No puedes controlarlo, pero sí domar el oleaje: convertir tus equipos en aprendices permanentes que generan impacto social y resultados de negocio en un mismo movimiento. Esa es la promesa del aprendizaje con propósito. Si te piden un primer paso, que sea consciente y medible: un piloto con objetivos claros, evidencias sólidas y un relato que conecte el logro con el propósito. Allí empieza a cerrarse el déficit de talento pertinente: en la unión serena entre conocimiento y acción.

X
LinkedIn
WhatsApp